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"Entender al río"

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La provincia de Santa Fe se encuentra ubicada en el centro de la Argentina. Tanto por su población como por sus recursos naturales es uno de los estados provinciales más importantes del país .

Su extenso territorio podría contener varios países europeos, es más grande que estados como Grecia, Hungría o Dinamarca, equivale a una mitad de Italia y abarca una porción seis veces y media mayor al territorio del Estado de Israel. La ciudad de Santa Fe, capital de la provincia, se sitúa a 470 kilómetros al norte de Buenos Aires, es una de las diez ciudades más grandes del país, tiene alrededor de 500.000 habitantes. Confluyen en ella dos grandes ríos: el Paraná y el Salado. El 29 y 30 de abril de 2003 el río Salado desbordó sus aguas provocando la inundación más grave en los últimos cien años de la historia de nuestra región. Tres millones de hectáreas se inundaron en la zona rural. Un tercio de la ciudad de Santa Fe quedó bajo las aguas. Los barrios de sectores medios y los más pobres, construidos en las zonas del oeste, fueron los más afectados.

Los vecinos se refugiaron en centros de evacuados improvisados ante la urgencia del momento: escuelas, clubes, vecinales, iglesias. Otros se trasladaron a casas de familiares o viviendas en alquiler y los que pudieron se quedaron en sus techos protegiendo las pocas pertenencias que rescataron del avance precipitado del río.

Una vez que bajaron las aguas comenzó la organización. Surgieron asociaciones de inundados que iniciaron reclamos en su carácter de afectados haciendo hincapié en la responsabilidad que le cabía a los funcionarios públicos en la previsión del hecho. Organizaciones de Derechos Humanos y entidades afectadas realizaron investigaciones que arrojan la cifra de ciento veinte víctimas fatales por causas directas y/ o colaterales de la inundación. Sin embargo, la versión oficial tiene en cuenta los fallecimientos ocurridos en los primeros días, afirmando hasta hoy que solo son veintitrés personas las víctimas de la catástrofe hídrica.

Las inundaciones pueden obedecer a comportamientos de la naturaleza. Pero en Santa Fe además hubo desidia, falta de previsión, incompetencia, irresponsabilidad. Eso es los que la versión oficial quiere ocultar. Se ha demostrado que la entrada del agua a la ciudad era evitable, que una evacuación de la población a tiempo era posible, con lo que hubieran mermado las perdidas humanas y materiales. Nada de eso ocurrió.

A dos años de los hechos la “Causa Inundaciones” duerme en los Tribunales santafesinos, y es poco probable que los responsables salgan a la luz tejiéndose un manto de olvido y adormecimiento sobre las causas de lo ocurrido en Santa Fe.

Aunque bajaron las aguas los santafesinos todavía estamos inundados.

La catástrofe hídrica dejó en evidencia y profundizó las condiciones de marginalidad y de pobreza, la falta de conciencia y de planificación, la desolación y la permanente generación de incertidumbre que causan las políticas del gobierno santafesino. A su vez, e l avance de las aguas generó la movilización popular, un nuevo mapa de identidades, la necesidad de generar conciencia ciudadana en torno a nuestra relación con el medio ambiente.

La inundación dejó de ser la tapa de los medios; pero la ciudad todavía está “inundada”, clamando la necesidad urgente de reconstruir su memoria histórica y social.

 

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Pablo Testoni: pablotestoni@arnet.com.ar