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En 1993 y a partir de la iniciativa de un grupo de realizadores de la ciudad, quienes contaron con el apoyo institucional de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y la co-organización de TEA Imagen, se realizó el I Festival Latinoamericano de Video Rosario con el objetivo de crear un espacio de encuentro para los creadores del campo audiovisual.
Durante cuatro días se exhibieron videos de corta y media duración de las más diversas temáticas y géneros. El entusiasmo del numeroso público que asistió a las proyecciones y la intensa y enriquecedora participación de estudiantes, docentes, intelectuales y aficionados en las mesas de debate develó que este Primer Festival era un sueño encaminado y cumplido.
Sólo restaba esperar al próximo septiembre y la segunda edición del festival. Fue una verdadera explosión de imágenes de Latinoamérica. Llegaron estudiantes de todo el país. Invitados extranjeros que prestigiaron este espacio en crecimiento. El Festival Latinoamericano de Video Rosario iba al encuentro de su tercera edición con un patrimonio exclusivo de 450 videos.
Delegados de distintos países del Movimiento Latinoamericano de Video nombraron a Rosario como “capital latinoamericana del video”. En aquella oportunidad se presentó un nuevo desafío. ¿Qué hacer con ese valioso archivo de imágenes e historias? La Secretaría de Cultura, Educación y Turismo de la Municipalidad de Rosario nos impulsó a crear la primera Videoteca pública y gratuita, en el marco del III Festival. Se presentaba un nuevo desafío: poner al servicio de la comunidad el valioso patrimonio de imágenes. Escuelas, universidades, asociaciones culturales y educativas se hicieron eco de la novedosa propuesta y comenzaron a consultar y pedir asesoramiento para incorporar el video a sus prácticas escolares. Mientras tanto, cada año y en coincidencia con las vacaciones de invierno, realizamos Divercine, Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes, co-organizado con Cinemateca Uruguaya y auspiciado por UNICEF.
Y al llegar septiembre, el calendario fijaba la realización del Festival Latinoamericano de Video Rosario. En la edición 2001 del festival se desarrolló el Encuentro de Documentalistas Fernando Birri, una verdadera eclosión de invitados nacionales e internacionales, estudiantes de todo el país, videos que representaban la más variada producción del continente, público que crecía día a día durante las diez jornadas del festival. Ese año marcó un hito en la historia de la institución y nuevamente protagonizamos un cambio cualitativo. En marzo de 2001, la Videoteca Municipal fue jerarquizada y se trasformó en el Centro Audiovisual Rosario.
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