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Machera: El Robin Jú de Mérida (o de cómo la fe mueve más que montañas)

Documental estrenado en el 16º FLVR 2009

 

 

Por Andrea Salerno Jácome

(Nota publicada en la segunda edición del 16º FLVR 2009)

 

En una ciudad donde pocas cosas suceden por casualidad, tuve mi primer encuentro con Machera.
Esperaba sentada en un banco de la plaza Bolívar de Mérida. Bajo mis pies noté algo extraño. Al observar mejor, me encontré con un trozo de papel totalmente incongruente cubierto por piedritas y colillas de cigarrillos. Una foto tipo carnet me devolvía una sonrisa amplísima y de dientes disparejos. Una chica muy joven con un sencillo sweater color azul miraba a la cámara nerviosamente. Después de haber visto al detalle la foto, buscando quizás algo familiar, reconocible, miré en la parte posterior: Machera, gracias por los favores recibidos
Retuve la foto entre mis manos por un rato. Luego la devolví a su lugar en el suelo, no fuese que la chica regresara a buscarla. O el tal Machera.
El segundo encuentro sucedió al final de una tarde de lluvia y frío. Había entrado en un cafecito del centro de la ciudad buscando refugio. Justo cuando el calor del lugar comenzaba a relajarme, un niño gritón e impaciente empezó a tirar de mi brazo derecho. ¡¡¡cómprame una estampita, cómprame una estampita, cómprame una estampita!!! Con el sobresalto las tomé todas. Una sola captó mi atención: un hombre me miraba con ojos huidizos y una mueca parecida a una sonrisa. No tenía cara ni vestiduras de santo. Pero tenía un nombre: Machera. Le devolví las estampitas al niño, quien las tomó con decepción al ver que no le compraría nada, sin embargo, un muchacho que estaba en la mesa siguiente le compró ésa y una de la Virgen de Coromoto.
(En algún lugar leí que los del Caribe lo solucionamos todo rezándole a los santos o jugando a la lotería. Y a veces, las dos cosas juntas. Es así. Así somos.)
Tampoco fue casualidad que terminara formando parte de un equipo pequeño de rodaje para hacer un documental sobre Machera.
Recientemente habían publicado algunas reseñas en los periódicos nacionales sobre la Corte Malandra, –también conocida como Calé- la más baja de las cortes de Maria Lionza, conformada por una serie de atracadores de barrio fallecidos en las décadas de los 60’s y 70’s en diversos enfrentamientos, tanto policiales como con otras bandas, quienes por obra y gracia del espíritu de la necesidad habían sido beatificados por la fe urbana. Así que el que un grupo de caraqueños viniera a esta pequeña ciudad a rodar un documental sobre el más famoso de las tierras andinas, no era extraño.
Y allí estábamos. En el cementerio El Espejo, en el casco central de la ciudad.
Charles, Javier y Vladimir intentaban lograr un travelling con la steady entre las lápidas que llevan hasta el panteón que creció en torno a la tumba de Luis Enrique Cerrada Molina (28/07/1965-01/10/1977), mejor conocido como Machera. Bajo el sol comenzábamos a derretirnos en esa suerte de tierra de nadie rodeados por mitos, leyendas e historias familiares de todo tipo.
La madre de Luis Enrique también estaba allí, custodiando la memoria de su hijo.
Y es que cada día está allí como un ángel guardián, trapero en mano para desempolvar las miles de plaquitas, fotos, dibujos, botellas de anís, cajetillas de cigarrillo, caramelos y exámenes que estudiantes, parejas y devotos han dejado como muestra de agradecimiento.
La tercera es la vencida. Finalmente entré a ese lugar físico con olor a mirra y cigarrillo que resguarda la historia de Machera. Un sentimiento contradictorio me empujó dos pasos hacia atrás. ¿Santo o delincuente?
Tal vez sea cierto que la fe es un misterio y por ello tiene mil formas y mil caminos.
El documental, en este caso, es sólo una de esas formas. Una excusa de altísima calidad para abrirse paso entre tanto humo y dejarnos el sabor de la duda, ésa que sólo consigue respuesta después de saborear esta nueva propuesta que llega para demostrar que el cine venezolano tiene historias propias que contar.

 



Machera, el Robin Jú de Mérida
Charles Martínez
Documental – 90' – 2008 – Venezuela
Machera: el Robin Ju de Mérida es un documental con elementos de ficción que explora el mito surgido en torno a la figura de Luís Enrique Cerrada Molina (1956-1977), el muerto milagroso más popular de la urbe andina, quien fuera en vida un delincuente, famoso por repartir el botín de sus atracos en los barrios pobres de la ciudad y por haber sido acribillado en un sonado enfrentamiento con las fuerzas del orden.

 

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